ANTONIO MALLÓN OTERO
Nacido en Val do Doubra, Antonio tuvo que emigrar con 14 años a Venezuela en busca de nuevas oportunidades para él y su familia. Llega a Caracas en el año 60 acompañado de su familia.
Tras 44 años residiendo en este nuevo país se vio obligado a volver debido a problemas políticos del país.
¿Por qué decidiste emigrar?
La década de los 60 fue una época de fuerte emigración desde Galicia, en parte causada por la crisis agraria y la falta de oportunidades en el campo. Esta emigración tuvo un gran impacto demográfico y social, con una reducción significativa de la población rural. En 1965, España estaba bajo la dictadura franquista, que tenía una visión conservadora y centralista de la política y la economía. Las políticas agrarias favorecían la estabilidad social, pero no buscaban cambios profundos en la estructura agraria gallega, manteniendo las desigualdades tradicionales.
Contexto sobre la situación de su viaje
El viaje desde Galicia hasta Venezuela en 1960 solía hacerse en barco, una travesía que podía durar entre dos y tres semanas. La mayoría de los emigrantes salían desde puertos como Vigo o La Coruña con destino al puerto de La Guaira, cercano a Caracas. Aunque el trayecto era largo y en ocasiones incómodo, era la opción más accesible en comparación con el avión, que era más rápido pero considerablemente más caro.
Cuando llegaste, ¿cuál fue tu primer choque cultural?
Durante la década de 1950 y especialmente en los años 60, La Guaira era el principal destino de los barcos que traían a miles de emigrantes europeos, entre ellos muchos españoles, italianos y portugueses. Entre estos, un número importante eran gallegos que huían de la pobreza y la falta de oportunidades en su tierra natal.
¿A qué se dedicó allá, de qué trabajaba?
El Colegio Francisco Javier fue parte importante del proceso de asentamiento, integración y movilidad social de los gallegos en Venezuela. Para muchas familias, representó el acceso a una educación de prestigio que no habían tenido en Galicia y que ahora podían ofrecer a sus hijos en su nueva patria.
¿Le costó el cambio del idioma gallego al castellano?
Cuando los gallegos emigraron a Venezuela en los años 50 y 60, muchos de ellos hablaban gallego como lengua materna, especialmente quienes venían del ámbito rural. Aunque conocían el castellano, lo usaban más en contextos formales o administrativos. Al llegar a Venezuela, se encontraron con un español distinto al que conocían: más rápido, con un acento caribeño, expresiones locales propias y una entonación muy marcada.
¿Hay mucha diferencia entre las comidas de ambos sitios?
La comida fue un terreno de contraste, pero también de encuentro: los gallegos mantuvieron su identidad a través de los sabores de su infancia, mientras descubrían y adoptaban una nueva gastronomía que, con el tiempo, también hicieron suya.
¿Cómo eran las celebraciones locales?
Las celebraciones más importantes tenían un marcado carácter religioso, mezclado con elementos populares muy vivos. La Semana Santa, por ejemplo, se celebraba con procesiones solemnes en ciudades como Caracas, Mérida o Barquisimeto, aunque no con la espectacularidad andaluza, sino con un estilo más austero y local.
¿Cómo eran las navidades?
La Navidad era un momento para reunirse con la comunidad de emigrantes, intercambiar regalos y mantener vivas las raíces culturales, pero también para abrirse a la nueva cultura que los acogía. Con el tiempo, estas celebraciones híbridas se convirtieron en una parte esencial de la identidad de los gallegos en Venezuela, mezclando nostalgia y alegría.
¿Cómo eran socialmente los Venezolanos?
Muchos gallegos venían de zonas rurales, con una cultura marcada por el trabajo duro, la austeridad, el respeto a la autoridad y una vida sencilla y religiosa. La familia era el núcleo de todo, y muchos llegaban con una mentalidad de “ahorrar, trabajar y volver”.
En contraste, la sociedad venezolana tenía un estilo de vida más abierto, más urbano y más moderno en las grandes ciudades como Caracas. Se valoraba la sociabilidad, el consumo, la apariencia y la libertad individual.
¿Qué diferencias había en el ámbito de la educación escolar?
¿Cómo era el clima de allá?
¿Cómo eran socialmente los venezolanos?
CENTROS GALLEGOS
Los centros gallegos fueron mucho más que simples asociaciones sociales; fueron auténticos refugios culturales y puntos de encuentro para los miles de gallegos que llegaron a Venezuela en busca de una vida mejor. Estos centros se fundaron con el objetivo de mantener viva la cultura, la lengua y las tradiciones gallegas, además de brindar apoyo mutuo a quienes, lejos de su tierra, enfrentaban dificultades económicas, sociales y emocionales.
¿Fue fácil encontrar trabajo?
¿Por qué decidieron abrir negocios en Galicia?
¿Qué diferencias legales hay para abrir un negocio?
¿Cómo fue la vuelta?
El regreso no era raro ni inusual; respondía a un equilibrio entre la búsqueda de mejores condiciones económicas y el deseo profundo de mantener la conexión con sus raíces. Así, muchos gallegos vivieron experiencias de ida y vuelta, construyendo vidas entre dos mundos.
¿Repetirías la experiencia?
¿Cómo se siente la vuelta a España?