PIEDAD TEIXEIRA PIÑEIRO
Pacita teixeira, de 79 años es una emigrante gallega que con 19 se fue a Venezuela para poder ganar dinero y ayudar a su familia. Una vez allí sus planes cambiaron, ya que conoció a su actual marido y formaron una familia. A pesar de esto, el núcleo familiar se vio obligado a volver debido a la inseguridad que se vivía en Caracas y a varios desastres naturales, como el terromoto del 1967.
¿Por qué motivos emigraste?
Muchos gallegos emigraron a Venezuela en los años 60 debido a la pobreza y falta de oportunidades en Galicia, causada por la posguerra y la dictadura franquista. Venezuela, en cambio, ofrecía crecimiento económico por el auge petrolero y abría sus puertas a inmigrantes europeos. Los gallegos encontraron trabajo, crearon negocios y formaron comunidades que ayudaron a mantener sus tradiciones.
¿Cómo fue el viaje de ida?
Para emigrar a Venezuela, los gallegos debían primero obtener su pasaporte y solicitar el visado requerido por las autoridades venezolanas. Luego, debían conseguir boletos para el viaje, que normalmente era en barco o avión, y ahorrar dinero para cubrir los gastos del traslado y los primeros meses en el país.
También preparaban documentos personales, como identificaciones y certificados laborales, que facilitaban los trámites migratorios y la búsqueda de trabajo. Muchas veces, contaban con la ayuda de familiares o conocidos ya establecidos en Venezuela, lo que facilitaba su llegada y adaptación. Además, era importante informarse sobre las leyes migratorias y laborales para evitar problemas legales.
¿Cuál fue tu mayor choque cultural?
Aunque Venezuela ofrecía mejores oportunidades económicas, muchos emigrantes gallegos enfrentaban dificultades y cierta inseguridad al llegar. Al estar lejos de su tierra y sin conocer bien el país, eran vulnerables a estafas, fraudes y abusos, especialmente porque no dominaban siempre los procesos legales o laborales venezolanos.
Además, algunos barrios o zonas donde se asentaban eran precarios o peligrosos, con problemas de delincuencia común. También sufrían la inseguridad emocional y social al estar lejos de sus familias y enfrentar barreras culturales y lingüísticas.
Has mencionado los Centros Gallegos, ¿podrías explicarnos un poco más que eran?
Los Centros Gallegos eran asociaciones culturales y sociales creadas por los emigrantes de Galicia en Venezuela. Estos espacios servían para reunirse, mantener vivas sus tradiciones, celebrar fiestas típicas, practicar su lengua y apoyarse mutuamente. Además, ayudaban a los nuevos inmigrantes a integrarse y a crear una comunidad unida lejos de su tierra natal.
¿Había mucho sentimiento de comunidad?¿Te relacionabas mucho con venezolanos?
Los gallegos que emigraban a Venezuela mantenían entre ellos un fuerte sentido de comunidad y solidaridad. Al estar lejos de su tierra, se apoyaban mutuamente para enfrentar las dificultades del nuevo país, compartiendo tradiciones, cultura y ayudándose con trabajo y alojamiento. Sentían un orgullo por sus raíces y un gran apego a Galicia, lo que fortalecía sus lazos. Este sentimiento de hermandad les permitía crear redes sociales muy unidas, donde la confianza y la colaboración eran fundamentales para adaptarse y prosperar juntos en Venezuela.
¿Qué diferencia notabas a la hora de celebrar festividades??
Los gallegos en Venezuela mantienen vivas muchas de sus tradiciones. Celebran fiestas típicas como el Día de Galicia (25 de julio), con música tradicional y eventos culturales que fortalecen su identidad y comunidad.
Los venezolanos, por su parte, celebran con gran alegría y colorido festividades como la Semana Santa, la Virgen de la Chiquinquirá (patrona de Zulia), y la Navidad con tradiciones como las gaitas y la hallaca.
En muchos casos, estas comunidades se fusionan, y es común que en eventos culturales se mezclen tradiciones gallegas y venezolanas, creando celebraciones muy ricas y diversas que reflejan la identidad plural de los migrantes y sus descendientes.
¿Adoptásteis alguna tradición típica Venezolana que mantengáis?
Cuando los gallegos que habían emigrado a Venezuela regresaban a España, solían traer consigo mejoras económicas gracias a los ahorros y la experiencia adquirida, lo que les permitía emprender negocios o mejorar su vida en Galicia. Además, adoptaban algunas costumbres sociales más abiertas y una mentalidad más global, fruto de su experiencia en el extranjero, aunque siempre mantenían un fuerte apego a sus tradiciones gallegas. También era común que integraran ciertos elementos de la gastronomía venezolana en su vida diaria, creando así una mezcla cultural que transmitían a sus familias.
¿Notasteis alguna diferencia cultural muy grande?
Galicia usa mucho marisco, pescados frescos, carnes de cerdo y vacuno, y productos típicos como la empanada gallega, el pulpo a la gallega, y quesos como el tetilla. Venezuela, en cambio, tiene una gastronomía más diversa con influencias indígenas, africanas y españolas, usando maíz (para arepas, hallacas), carnes variadas, plátanos, y especias como el comino y la pimienta.
Ambas cocinas valoran mucho la comida casera, los guisos y los productos frescos, y en las comunidades gallegas en Venezuela, es común que se mezclen sabores y platos de ambas tradiciones.
¿Hubo algún problema con el idioma?¿Algún malentendido?
¿Y notaste que cambiase tu forma de expresarte?
¿Qué opinabas sobre el clima?
Venezuela tiene un clima principalmente tropical, caracterizado por dos estaciones: una seca de diciembre a abril y otra de lluvias de mayo a noviembre. Debido a su diversa geografía, el país presenta variaciones climáticas: las zonas costeras y llanuras son cálidas y húmedas, con temperaturas entre 25°C y 30°C; las regiones montañosas, como los Andes, son más frescas, con temperaturas que pueden bajar hasta 10°C o menos; y las selvas amazónicas mantienen un clima tropical húmedo, con alta humedad y lluvias frecuentes durante casi todo el año. Esta variedad climática favorece una gran diversidad de ecosistemas en Venezuela.
¿Había mucha diferencia religiosamente hablando?
En los años 60, tanto Venezuela como Galicia eran mayoritariamente católicos, pero la práctica y expresión religiosa mostraban diferencias. En Galicia, la religión católica estaba muy arraigada en la vida diaria y cultural, con fuertes tradiciones y festividades religiosas, además de una influencia significativa de la Iglesia en la sociedad rural y conservadora.
En Venezuela, aunque también predominaba el catolicismo, la práctica religiosa tendía a ser más diversa y con una influencia creciente de otras creencias y religiosidades populares. Además, el país mostraba una mezcla cultural que incorporaba elementos indígenas y afrodescendientes en sus expresiones religiosas, como la devoción a santos populares y sincretismos religiosos.
¿Había mucha diferencia en la forma de relacionarse?
Los gallegos que emigraron a Venezuela tendían a formar comunidades muy unidas y solidarias entre ellos, manteniendo sus costumbres, idioma y tradiciones para conservar su identidad cultural. Su relación interna estaba basada en la ayuda mutua y en mantener viva su herencia gallega.
Por otro lado, los venezolanos, siendo una sociedad más diversa y mestiza, tenían relaciones sociales más abiertas y variadas, con influencias indígenas, africanas y europeas. Cuando los gallegos llegaban, a veces existía cierta distancia cultural al principio, pero con el tiempo se integraban, adoptando costumbres venezolanas y mezclándose socialmente.
¿Allí la gente estaba abierta a conocer amistades nuevas?
La relación entre gallegos y venezolanos, especialmente durante la época de mayor emigración en los años 50 y 60, fue en general de convivencia y adaptación mutua. Los gallegos llegaron formando comunidades muy unidas, manteniendo sus tradiciones, idioma y formas de vida para preservar su identidad. Al principio, a veces existía cierta distancia cultural, ya que los gallegos solían agruparse entre ellos y tenían costumbres distintas a las venezolanas.
Con el tiempo, sin embargo, los gallegos se fueron integrando en la sociedad venezolana, adoptando algunas costumbres locales y aportando sus propias tradiciones. Los venezolanos, por su parte, mostraron apertura y hospitalidad, y las dos comunidades terminaron conviviendo, mezclándose social y culturalmente. Esta relación contribuyó a enriquecer la cultura venezolana con influencias gallegas, especialmente en áreas como el comercio, la gastronomía y la vida social.
¿Era fácil hacer amigos en el trabajo?
El ambiente de trabajo para los gallegos emigrantes en Venezuela durante los años 50 y 60 era un reto pero también una oportunidad. Muchos llegaban con ganas de superarse y a menudo comenzaban en empleos humildes o en el comercio pequeño, como panaderías, tiendas o talleres. La competencia podía ser fuerte, pero la ética de trabajo, la solidaridad entre compatriotas y la voluntad de salir adelante eran muy fuertes.
En general, los gallegos eran vistos como trabajadores responsables y emprendedores, aunque a veces enfrentaban discriminación o barreras culturales al integrarse en el mercado laboral venezolano. Sin embargo, gracias a su esfuerzo y a las redes de apoyo que formaban, muchos lograron establecer negocios propios y mejorar su posición económica con el tiempo.